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Se rieron de él por entrar en chancletas al reto de 50 bajo cero

3 min de lectura

Oct 14, 2026 · @FERNANDO

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Teo llegó en chancletas y camiseta a un reto de cincuenta grados bajo cero, y tres expertos en frío extremo se rieron de él en plena televisión. Lo que no sabían es que ese muchacho flaco llevaba toda la vida muriéndose de calor.

El video ya recorre las redes y divide a todo el mundo. Unos dicen que fue suerte y otros que fue justicia. Aquí te contamos la historia completa, desde la factura de la luz hasta el último segundo dentro de la cámara de hielo.

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Ocho ventiladores en pleno invierno

Afuera caía una nevada que no dejaba ver la calle. Adentro, Teo Camacho, de 25 años, sudaba en camiseta y pantalón corto rodeado de ocho ventiladores encendidos al mismo tiempo.

Su madre, doña Mirta, entró al cuarto con la factura en la mano. Cuatrocientos dólares de luz en un solo mes, con treinta grados bajo cero afuera. «Mamá, aquí dentro me muero de calor», le contestó él, secándose la frente.

No era una exageración. Desde niño, Teo nunca había sentido el frío como los demás. Mientras sus vecinos salían con abrigo, bufanda y gorro, él caminaba por la calle nevada en chancletas, y la gente se quedaba mirándolo.

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Un permiso, un bolígrafo y dos millones

Esa misma semana apareció en la ciudad un anuncio enorme: el Desafío Ártico. Quien aguantara más tiempo dentro de una cámara a cincuenta grados bajo cero se llevaría dos millones de dólares.

Para cualquiera era una locura. Para Teo era la salida perfecta. Llegó a casa con el formulario y le pidió a su madre que lo firmara.

Doña Mirta dudó. No quería ver a su hijo congelado en televisión. Pero miró la factura otra vez, pensó en que les iban a cortar la luz, buscó un bolígrafo y firmó contra la pared.

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«Ese flacucho no aguanta ni un minuto»

El estudio estaba lleno. Luces azules y moradas, paredes de hielo esculpido y, en el centro, la puerta escarchada de la cámara soltando humo blanco.

El presentador, Víctor Ibarra, anunció a los competidores: tres expertos en frío extremo contra un novato. Los tres llevaban chaquetas de piel de oveja, botas de nieve y barbas espesas. Del otro lado estaba Teo, en camiseta, pantalón corto y chancletas rojas.

Ramón Fuentes, el más grande de los tres, lo señaló de arriba abajo. «Ese flacucho no aguanta ni un minuto», dijo. Sus compañeros soltaron la carcajada y medio público se rió con ellos. Teo solo saludó a la gente con la mano.

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Dentro de la cáma

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